Destinos para vacacionar, Trasmiera

Trasmiera

Se acercan las vacaciones en España. Las mejores temperaturas y los días soleados invitan a los viajeros a planificar su tiempo libre y nada mejor que la campiña en Cantabria para deleitarse con la combinación justa de naturaleza y gastronomía.

La zona de Trasmiera está repleta de poblados pequeños donde se respira en todo momento un aire de colaboración entre las tradiciones más antiguas de los poblados españoles y un avance lento, pero constante, hacia la modernización. Agüero es uno de los pueblos de referencia, con su estilo medieval intacto y algunas construcciones increíbles, como la casona principal.

También está Santona, otro de los poblados de Trasmiera que recibe cientos de vista durante la época veraniega. Aquí se celebra un colorido y muy ruidoso carnaval donde todos los habitantes bailan, cantan y se disfrazan, una oportunidad única para salir de la rutina y transportarse a una experiencia de diversión y jolgorio.

La oferta de hoteles y casas rurales, así como pequeños restaurantes y tabernas tradicionales donde disfrutar de la gastronomía local hacen de la región de Trasmiera uno de los centros turísticos más recomendables para conocer a fondo la magia de Cantabria y sus múltiples facetas para el turismo internacional.

Vía: Spain

La ruta por la costa en Noja

Paseando por Cantabria encontramos varias rutas interesantes con paisajes inolvidables donde se funden montañas, mar y sierras, y la ruta de la costa en Noja es una de las tantas donde podremos sacar hermosas fotografías del escenario cantábrico.

El municipio de Noja forma parte de la comarca de Trasmiera, bañada hacia el norte por las aguas del Mar Cantábrico, al este limita con la villa de Santoña y tiene cerca centros urbanos reconocidos como Bilbao y Santander.

Sus rutas y paseos se cuentan entre los más hermosos de la zona, y el ‘paseo de la costa’ es ideal para los amantes del turismo natural y los paisajes costeros.

La ruta consiste en bordear toda la costa partiendo desde la playa de Ris hasta la de Trengandín, atravesando parajes de calas, playas pequeñas, pinares y escasos asentamientos poblacionales.

En el verano, cuando la mayor parte de la vegetación se encuentra en su punto máximo de esplendor, el recorrido es verdaderamente hermoso. Los fuertes verdes de pasto y plantas, el azul de las aguas profundas y el color brillante de las rocas que cortan el agua y crean un ambiente único, donde el hombre está de visitante ante las maravillas de la naturaleza y su forma tan encantadora de mantener el ciclo de la vida.

Vía: cantabriajoven