La magia de la Aldea de Ebro


Aldea de Ebro

En Cantabria encontramos decenas de rutas turísticas increíbles y algunos de los escenarios más hermosos de Europa en cuanto a turismo rural, y una de las localidades que no podemos dejar de visitar es la de Aldea de Ebro, una aldea pequeña y alejada a poco más de 100 kilómetros de la ciudad de Santander y que goza de una de las arquitecturas regionales más encantadoras de la zona.

Sus fachadas encaladas y las piedras de sillarejo convierten a este solitario paraje en un punto muy recomendable para conocer a fondo la vida en el interior de Cantabria.

En 2002 Aldea de Ebro fue declarada Bien de Interés Cultural gracias al conjunto románico que se encuentra en la parte central. La iglesia parroquial está dedicada a San Juan Bautista y es una de las iglesias más destacadas del sur de Cantabria, construida en el siglo XIII.

Otra parte que integra el conjunto románico es la Ermita de Dondevilla, con su hermoso arco ojival. Esta construcción está en las afueras de la aldea, justo sobre el margen izquierdo del río Ebro. La señalización de esta parte de la aldea está hecha con piedras en forma de cruza.

Aldea de Ebro es un excelente destino pensado para amantes de la tranquilidad y las localidades más pintorescas del interior cantábrico.


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